Artículo de Alfredo Díaz-Cardiel (Secretario General de Podemos Toledo)

Ficha técnica internacional del amianto blanco o crisotilo: Los pulmones pueden resultar afectados por la exposición prolongada o repetida, provocando asbestosis (fibrosis de los pulmones), placas pleurales, engrosamientos y derrames. Esta sustancia es carcinógena para los seres humanos. Esta sustancia causa cáncer de pulmón, mesotelioma, cáncer de laringe y cáncer de ovario en los seres humanos.

 

En Toledo, actual capital española de la Gastronomía, se concentra una cantidad ingente de residuos de amianto blanco o crisotilo, probablemente unos 80.000 metros cúbicos, sin duda, el mayor vertedero ilegal de esta sustancia cancerígena en el mundo. Claro está, que no están esparcidos en las cercanías de Buenavista o la avenida de Europa, sino a menos de trescientos metros de las viviendas del popular barrio del Polígono, cuna de la industria y la clase obrera toledana en los años 70 y, hoy, uno de los espacios más pujante y cosmopolita de la ciudad.

 

Pero este grave peligro para la salud pública no es de ahora, no nos ha cogido por sorpresa. Los vertidos incontrolados de amianto en el Polígono se iniciaron prácticamente con el inicio de la producción de fibrocemento en la fábrica de Ibertubo, en el año 1975: Para entonces, ya eran de sobra conocidos sus efectos altamente nocivos y la comunidad científica internacional alertaba –también en nuestro país- de las nefastas consecuencias que la exposición al amianto tendría en el futuro para la salud de miles de personas.

 

Lamentablemente, ese futuro ya es presente. El Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña señalaba el mes pasado que los ingresos hospitalarios por asbestosis -una fibrosis pulmonar provocada por el amianto- se han disparado un 83% en 10 años en dicha comunidad Los expertos apuntan, no obstante, que esto es sólo la punta del iceberg. Si algo caracteriza a las enfermedades vinculadas al amianto es que su período de latencia –hasta que se desarrollan- puede durar 40 años, de ahí que los neumólogos auguren que el pico de diagnósticos llegará en torno al año 2020. Según la Unión Europea, de aquí a 2030, medio millón de personas morirán en Europa de cáncer por la exposición al amianto.

 

En el caso que nos ocupa, en la capital de Castilla-La Mancha, son tres las administraciones implicadas en este desastre ecológico y de salud pública: el Ayuntamiento, la Junta de Comunidades y la Confederación Hidrográfica del Tajo. Pero la gestión administrativa y política tiene nombres y apellidos, y muchos de ellos, siguen teniendo importantes responsabilidades en la actualidad, como es el caso de José Luis Martínez Guijarro, que fue consejero de Medio Ambiente y ahora es vicepresidente del Gobierno de Emiliano García-Page. Ambos mantienen un silencio cómplice y escandaloso, aunque eso sí, no dudan en ponerse medallas en el “Caso Seseña”.

 

Los responsables políticos de dichas administraciones están tratando a la ciudadanía como inculta y menor de edad e, incluso, de forma prepotente, despectiva y a veces insultante. O bien niegan la verdad, retorciendo los datos y la realidad para reescribirla a su antojo y ocultar que se está poniendo en riesgo la salud de miles de personas, o de forma burda y torticera, acusan de alarmismo a quienes osan contradecir sus falacias revestidas de medias verdades.

 

¿No es una patraña asegurar que las fibras de amianto detectadas junto a las viviendas  son pocas y por tanto no hay peligro para la salud pública, cuando los expertos señalan que no hay cantidad minina sin riesgo, salvo la tolerancia cero? ¿O no es una falacia, decir que la retirada del amianto del Barrio Avanzado se ha hecho bien, cuando todos hemos visto las enormes columnas de polvo desprendidas de los residuos de amianto, como consecuencia del flagrante incumplimiento de toda la normativa sobre este tipo de operaciones?

 

Los desastres ecológicos de Seseña y el amianto del Polígono son paralelos en el tiempo y en los despropósitos. Parece que en el caso de la localidad sagreña por fin se está actuando con diligencia, incluida una comisión de investigación. No así en el caso del amianto. Hay mucho que investigar y muchas responsabilidades por depurar, porque como ya hemos dicho otras veces, ¡con la salud no se juega!

http://www.periodicoclm.es/opinion/alfredo-diaz-cardiel/amianto-toledo-salud-no-juega/20160801095612005476.html